Radioreloj está en todas partes
Equilibrista de palabras, palabrista. Junto silencios para llegar a un poema que no alcanzo jamás.
sábado, abril 11, 2009
Radioreloj está en todas partes
jueves, marzo 12, 2009
MAMÁ
Mamá despierta cansada después de descansar. Siente que desde lo oscuro vendrá un golpe contra toda tranquilidad y ningún ángel podrá protegerla, sus hijos hemos olvidado los rezos que ella nos enseñó y sólo podemos ensayar a cubrirla con un abrazo para espantar los espantos. Ella tiene el cabello negro pero algunas angustias blancas. Es mucho más joven que lo vieja que se siente. Y se sienta a cubrirse a veces de un frío chiquito que es capaz de quemarle las entrañas, que le trepa por las piernas y hace estación en sus rodillas. Pero debo decir que igual la he visto sonreír bailando tango, silbando un recuerdo, fumándose los días. Con la memoria puesta en un barrio y en un pueblo que hasta el olvido dejó atrás. Me gusta cuando ríe contando historias con nombres que no conozco.
Algunas lágrimas también son su manera de contestar el teléfono. Recién levantas el auricular y ya estás empapado en esa tristeza que viaja por el cable delgadito que va hasta la pared de su casa que también es la urna de un encierro.
La escucho, sé que en sus ojos habita un naufragio. Entonces, otra vez, nos echamos al agua sin saber nadar para intentar llegar a la vecina orilla.
viernes, febrero 20, 2009
ENORMÍSIMO CORTÁZAR
Los hay así: Gigantes. No sólo con las manos sino con las letras, con el aire escondido en el pulmón esperando una próxima bocanada de jazz.
Los hay así: Enormes. Como los dedos que se golpeaban torpe y dulcemente con el teclado de una vieja Olivetti buscando algo que nadie había perdido y que aún hoy extrañamos tanto.
Los hay así: Eternos. Como las páginas que vuelves a visitar y todavía te guardan asombros y siempre son tierra nueva y no importa cuántas veces las hayas leído logran dejarte con sed porque tienen tantas formas de leerse que siempre encontrarás párrafos con secreto.
Los hay así: Imposibles y sin embargo perfectamente reales como el fantasma de su ausencia veinticinco años después.
Los hay así: Imborrables como el eco de una voz prisionera en el grabador que trae esa erre pronunciada entre el paladar y la historia que le da un acento de todas partes y ningún lugar que le deja colgando algunas frases en la barba y que tu rescatas sin temerle a esa lúcida mirada de loco que lo gobierna.
Los hay así: Cronopios que caminan con la alegría intacta entre Famas y Esperanzas que llevan consigo el frio del peor invierno que vendrá.
Los hay así… ¿los hay? No, no los hay. Sólo hubo uno: Julio Cortázar.
lunes, febrero 16, 2009
...last night on earth
La mañana después no habían cucarachas en el cuarto, ni kafkas en los espejos.
Todas las canciones estaban escritas en una escala que su voz no podía alcanzar y nunca aprendió a silbar bien por tanto la música ya era asunto de otros y no el suyo. Desde esta orilla cualquier río parecía un mar porque tampoco decidió jamás que aprendería a nadar. La vida era un toro dispuesto a cornearle en el pecho y desde la barrera sonreían sus amigos del club antitaurino. Se puso su mejor sonrisa y salió a la calle a buscar una bonita excusa para regresar a casa de la misma manera que algunos chicos evitan hacer bien la tarea para intentar una ausencia en la clase siguiente. Aún así el sol insiste en brillar de oscuras maneras y castiga con todo fervor la insolencia de tipos como él: dicen que prefieren la luna pero dejan sus vampiros en los bolsillos.
Perdió las horas no sabe dónde, no sabe cuándo. Encontró algo del tiempo perdido en un bar al final de la tarde donde todos los vasos estaban medio llenos y los besos medio vacíos. En la esquina, sobre la barra, un televisor sin volumen vomitaba noticias mudas para los ojos de nadie. Todos los clientes allí eran habituales, una pequeña familia que cambió lazos de sangre por un poco de alcohol y venenos varios que aman pero odian cuando llega la resaca. Las miradas que habían de encontrarse ya lo estaban haciendo, los billetes que debían cambiar de manos ya lo hacían, las luces por apagar estaban todas encendidas. Entonces, unos tragos más tarde, decidió irse a buscar la ruta de vuelta al lugar donde nadie lo esperaba para escuchar esa historia que no tenía para contar.
La mañana después no habían cucarachas en el cuarto, ni kafkas en los espejos.
miércoles, enero 28, 2009
EL TEMA DEL DIA
Se levantan en la mañana a preguntar si el señor dijo que quería volver a sentarse en la silla de la que aún no se ha levantado. Preguntan por el giro y la órbita que un país lleva alrededor de un ombligo. Hablan, dicen, especulan, saben, callan, vuelven a preguntar. Dicen que ese es el tema del día, que a nadie le preocupa otra cosa en el país. Dicen que las flores esperan la noticia para dar los colores que saben dar. Incluso algunas gotas de agua han quedado suspendidas en el aire en espera de la decisión pública del señor que todos se han acostumbrado a escuchar como elude su pregunta universal.
Pero el país no es ese lugar que está esperando un gesto, un guiño, un slogan, una tercera venida del redentor. El país es un lugar que no cabe adentro de los noticieros porque en los noticieros no caben ni las noticias (entre los boletines del ministerio de defensa, los del partido oficial y la espera por el gol del miércoles y las novedades de las telenovelas de todos los días). El país es ese sitio donde el conductor del colectivo sabe que cruzarse un semáforo en rojo tiene una multa que equivale exacto al nuevo salario mínimo con el que su familia encara el mes y aún así acelera para intentar que el próximo pasajero lo acompañe y haga una diferencia en su economía.
El país de verdad no está en ningún titular de los que hacen los que se levantan a preguntar si el señor quiere volverse a sentar en la silla que aún no ha dejado, porque ese país está en el llanto de un niño nacido hace unas horas delante de su madre que aún es una niña de doce años. Ese país que está en la contabilidad fantasma que evapora presupuestos con el calor de la corrupción en tantos lugares de la costa caribe y en el rostro de la fotografía pálida de un pendón de un desaparecido que guarda su madre junto a sus ropas en un cajón. También en la fila de los jubilados esperando la pensión que se encuentra con la de la lista de espera en la sala de emergencias del hospital de al lado. Tantas cosas suceden a un corazón de distancia si lo escuchas palpitar: un chico emocionado en la escuela descubre que el mundo va más allá de donde lo había imaginado, otro más se entrena solitario para competir mañana por su país aunque su país no lo sepa, tantos juntos están levantando la tierra del último derrumbe en la carretera que no está en los mapas de los que hablan en la radio para dar paso al bus veredal.
En este país del que les hablo una beca está por cambiarle el destino a una familia y un hombre se ha echado encima la tarea de legalizar un barrio. Aquí las apuestas de una comunidad están en mejorar la escuela y conquistar un comedor comunitario. Claro que también está el jefe que logra que cada quincena llegue el pago a sus empleados y la abuelita que cuenta historias de cuando todo esto eran mangas mijo mientras al mismo tiempo, a cientos de kilómetros y sueños, en la orilla de un río se detienen a beber con idéntica sed los guerreros de un bando y de otro separados apenas por la belleza de una montaña y unidos por el mismo deseo de abandonar la guerra. En ese país empiezan a rodar otra película nacional que, esta vez, no contará una historia sicarial y un hombre con años en los ojos mientras camina en un parque se pregunta cómo habría sido su vida si hubiera viajado, si se hubiera atrevido.
El país, el de verdad, no está preguntándose ahora si el que no se ha ido volverá… simplemente se levanta a trabajar. Algún día alguien hablará por ellos y se preocupará por lo que preocupa de verdad.
martes, enero 20, 2009
domingo, enero 04, 2009
domingo, noviembre 23, 2008
TERESiTA
Teresita. Teresita se llama ella. Ya son años de conocerla. Podría ser mi abuela, tanto así que siento en ella la mirada de mimamita: con ese eco de profunda ternura mezclada con tristeza profunda.
Varias veces la he acompañado a levantar la pancarta con el rostro de su hijo desaparecido. Ella nunca ha dejado de ir, los miércoles primero y los viernes después, al atrio del templo de La Candelaria a reclamar voz en cuello por el regreso por los secuestrados del país… con el dolor de madre que no puede serlo porque no hay hijo para ejercerlo. Teresita sólo tuvo la certeza de no tener certeza.
Un sábado me acompañó a un barrio sin calles y alli la vi abrazar a un hombre, desmovilizado, del bando paramilitar, de los que le quitaron el pedazo de vida que ella más quería. Y habló en voz alta de reconciliación y perdón. Decía que la única reparación que espera, como víctima de esta guerra, es escuchar la verdad sobre el destino de su hijo. Ningún cheque sanará sus heridas, sólo la verdad puede hacerla libre como hace años no lo es, aunque no sea su cuerpo el desaparecido. Pero es que le han raptado el espíritu. La están obligando a perder la esperanza con amenzas pero ella no la pierde aunque ya perdió lo que más quería. Cuando la veo no me resisto a cargar entre mis brazos su cuerpo diminuto de gran corazón. Ella dice que la levanto del suelo al cielo como hacía su hijo con ella. Luego las lágrimas, a los dos, nos ponen los pies en la tierra.
Me dijo, hace días, que supo, por fuentes ciertas, que hay testigos que vieron el cuerpo de su muchacho flotando por el río Magdalena con aves de carroña agujereándole el pecho con sus alas abiertas como malos vientos.
Teresita sólo quiere que los verdugos (que hoy están sentados en un largo proceso de confesar o canjear culpas y secuaces y destierros y crímenes atroces por bajas penas) le admitan, de una vez por todas, que a su hijo no lo verá más ni lo podrá enterrar.
Sólo eso, de verdad, le dará paz. Aunque nadie podrá decir Paz en su Tumba al hijo ausente.
La verdad, sólo la verdad dicha por labios capaces de asesinar, le dará paz a Teresita Gaviria.
lunes, noviembre 17, 2008
…de eso tan bueno no dan tanto…
La base sobre la que se levanta una pirámide no es la ingenuidad o una pila de incautos: es la codicia. El deseo nacional de acostarse pobre una noche y despertarse rico a la mañana siguiente. Así, sin esfuerzo, perpetuando como virtud aquello que es defecto, esa frase que es excusa de ladrón: “el vivo vive del bobo”. Y patria boba es la misma que no aprende del dolor vivido. Porque esa misma manera de ser, hijos del mínimo esfuerzo, fue el ingrediente natural para que el narcotráfico y la corrupción fueran parte de la bandera nacional.
El paisaje de pirámides colombianas es cierto: pueblos enteros dejaron de sembrar alimentos porque esperaban cosechar únicamente la renta de lo invertido después de tener todo vendido. Familias apostaron el fondo de la educación de sus hijos y no saben cómo enseñarles que perdieron eso que no tenían y llamaban futuro. Afuera de las oficinas cerradas se llora por pensiones que no volverán como tampoco lo hará la promesa de dividendos y rendimientos (del 350%), no te miento.
Vidrios rotos, cajas vacías, manos agitadas, gritos heridos, pancartas de apoyo, pancartas de denuncia, policías rompiendo filas, todos son protagonistas y testigos de la levedad del peso. Un gobierno llegando tarde y, cruzando la calle, sentado en una banca en la acera de en frente el gerente de un banco tiene la sonrisa intacta. Mientras, como houdinis, algunos faraones de estas pirámides lograron el acto del escapista dejando por pista la hoguera de disturbio tras el negocio turbio.
En una oficina de capital alguien le ve a todo esto el lado positivo: ya no hablan de falsos positivos aunque el lado negativo sea el coro insistente del bolsillo vacío. Otro escándalo vendrá mañana para ahogar un poco a este que hoy no se deja de comentar, eso es seguro. Tal vez se llame invierno porque no hay nada nuevo bajo el sol. Lo que ya pasó volverá a pasar y la noticia regresará como boomerang: aviones, pirámides… otro nombre le darán a esta excusa para cruzar el desierto de los días en busca de un oasis que te arregle las finanzas de la vida. Sólo veo una certeza después de las (tantas) promesas: si no aprendemos de los espejos, seguro nos perderemos en el próximo espejismo.
jueves, noviembre 06, 2008
23 años después
Hay fuegos chiquitos que nunca se apagan
hay fuegos que mientras menos los ves más queman
hay fuegos en la memoria que hacen humo la amnesia
23 años después
las llamas no son ceniza todavia
aunque sople el viento del olvido
23 años después
la voz de los desaparecidos se escucha
sobre los himnos de guerra
no cesó la horrible noche
23 años después
el Palacio sigue ardiendo
en el corazón
martes, octubre 28, 2008
| (Marchas indígenas en Colombia) LA VOZ DE LA TIERRA ...Ellos siguen caminado con la tierra y los corresponsales extranjeros como testigos de un encuentro que todavía no fue. Índígenas americanos nacidos en Colombia que buscan ejercer su derecho a ser escuchados pero no desde un puente con altoparlantes o en la intimidad de un canal de televisión. Las marchas que importan no son sólo las que convocan por feizbú, debería decirle alguien al periodismo de aquí. Traigo a este lugar palabras de otro (que ya quisiera que fueran mías), esto escribe un hombre que afila el lápiz al momento de pensar en voz alta... | ||||||
Carta al Gran Jefe Blanco por Juan José Hoyos publicado el 26 de octubre, periódico El Colombiano | ||||||
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lunes, septiembre 22, 2008
Relato de pugilato
Suena la campana. El Hombre Triste empieza otro round contra el hastío cotidiano.
miércoles, septiembre 10, 2008
CUESTIÓN DE ESTADÍSTICAS
Fueron veintidós, dice la crónica
Diecisiete varones, tres mujeres,
dos niños de miradas aleladas,
sesenta y tres disparos, cuatro credos,
tres maldiciones hondas, apagadas,
cuarenta y cuatro pies con sus zapatos,
cuarenta y cuatro manos desarmadas,
un solo miedo, un odio que crepita,
y un millar de silencios extendiendo
sus vendas sobre el alma mutilada.
(Piedad Bonnet)
sábado, agosto 30, 2008
Stay (faraway so close!)
Alguien dirá: “sólo es una canción”. Pero es suficiente.
martes, agosto 26, 2008
No volveré a ser joven
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929-1990)
lunes, agosto 18, 2008
lunes, agosto 11, 2008
Fuegos Olímpicos
miércoles, agosto 06, 2008
Despertarse a disparar…
“matar gente se vuelve un vicio, como meter perico o fumar marihuana”.
H H (comandante paramilitar)
El hombre de las dos letras mudas tiene números de horror: dirigió dos frentes paramilitares y sumó tres mil muertos según su confesión hasta ahora. A eso le llaman Exterminio pero aquí es anécdota que se esconde fácil bajo la historia del matrimonio del hijo del Presidente o de algún asunto de farándula fácil de fotografiarse con otra polaroid que también se desvanecerá con el siguiente chisme. O con las imágenes exclusivas de una operación de inteligencia militar que por estúpido ingenio comercial alguien decidió publicar.
El hombre de las dos letras mudas habla cada día en voz más alta porque (dice) quiere que le escuchen la verdad pero le han respondido con la autorización de extradición. Dice que con su partida las únicas víctimas serán las víctimas por que nadie les dirá del destino de sus muertos ni de quienes ayudaron a que no respiraran más.
El hombre de las dos letras mudas tiene en sus ojos una extraña serenidad porque se acostumbró a la costumbre de matar y él mismo (dice) no se ha podido dar paz: le pidió perdón a cinco madres de desaparecidos y una de ellas sólo le dio un No… “Como me va a perdonar una madre por el hijo que le quité si ni siquiera me perdono yo”. H H habla de su vicio pero no de su desintoxicación. H H habla de la geografía de las masacres que cambió todo paisaje y ahora menciona a los políticos que le supieron ayudar “Hay políticos que nos buscaron y nosotros buscamos políticos también. Usted sabe que llegar al poder es muy bueno y los políticos hacen cualquier cosa para llegar al poder” Pero dispara nombres más lento que balas con su fusil. Dice que entró a secuestrar adentro de las brigadas militares y que en sus manos apareció el verbo desaparecer por exigencia de los que ayer fueron sus aliados con idéntico camuflado. El río cauca se hizo río sa(n)grado. Cumplidos veintiocho años empezó a matar y aún no tiene cuarenta de nacido el mismo que tanta tristeza ha repartido.
El hombre de las dos letras mudas viajará en el siguiente avión, se vestirá de naranja, nadie le dirá asesino y nadie le preguntará por el oficio del depredador, sólo hablará de kilos y rutas y cambiará años por datos, le recompensarán la ayuda con el derecho a su fortuna hecha sobre la sangre de los miles que desapareció y cruzará una puerta de salida con nueva identidad. Para él (no para las madres de la plaza) volverá a brillar el sol. Y envejecerá libre.
Entrevista al periódico El Espectador:
http://www.elespectador.com/impreso/judicial/articuloimpreso-hh-se-confiesa
miércoles, julio 23, 2008
Música Triste
El hambre viene, el hombre se va. No hay música más triste que la balada lánguida de los platos vacíos. El compás de un estómago hambriento marca el ritmo de una danza que no permite pensar. La historia me cuenta que el hambre es madre de la sed (de venganza) y la mirada de un niño empieza a perder por inanición toda ingenuidad.
Los campos son generosos, el paisaje exuberante, la naturaleza dispuesta y las vitrinas de la ciudad están llenas… hay comida, eso es tan cierto como decir que lo único que se reparte por igual se llama inequidad. Nada está donde debería estar: la tristeza, otra vez, es el menú de hoy. Todas las leyes encuentran buen papel donde escribirse pero la realidad no tiene firme el pulso para verlas cumplir. En este momento alguien está deseando tener derecho a tener derecho.
La única guerra que merece lucharse es el combate contra el hambre y el campo de lucha está en la conciencia y los escritorios desde donde puede cambiarse el sentido a la palabra destino. Para que el instinto irracional no nos robe el pedazo de humanidad que ayuda a dormir al animal que también nos suele habitar.
La belleza de la siembra se encuentra con la tragedia de esta cosecha: el sabor de la nostalgia en la boca que sólo besa al recuerdo del sabor que nunca ha vuelto a probar. El cuerpo delgado de esperar el alimento que esta noche tampoco llegará. Tú dices tres comidas al día y le sumas algunas más, ellos no conocen más matemática que la del azar. El hambre viene, el hombre se va.
Texto escrito luego de ver unas (bellas) fotografías de Luigi Baquero que no tienen nada miseria y todo de dignidad al momento de hablar de este inminente problema nacional. Y en cada encuadre tantos colores como historias atrás... www.luigibaquero.com
martes, julio 22, 2008
(Batman. Why so serius?)
La noche del caballero de la noche
Todavía más oscuro y más rentable. Todavía más oscuro y más interesante. Murciélagos en la noche, murciégalos en mi cabeza: adentro de esta película puedes creer que es cierto lo increíble y entregarte al asombro de ver cómo se arma un rompecabezas de mecánica celeste. El enemigo de hoy es el terrorismo -otra vez para los norteamericanos- ahora vestido de Guasón, con la sonrisa dispuesta a llevarte al espanto.
Es definitivo: Batman en el cine está muy lejos de los comics y más cerca de la novela gráfica (perdón, Tim Burton) y brilla más mientras más negro es su traje. Por supuesto que Heath Ledger tiene la sombra del ausente en el brillo de los reflectores que lo miran, pero no lo miras como un dead man walking porque su actuación es vital y delirante: intimida con el gesto y el silencio del macabro clown mientras su voz se encarga del resto.
Christian Bale parece sentirse más cómodo como Batman que haciendo de excéntrico chico rico, debe ser porque detrás de la máscara están todos los tormentos. Los demás, que son tantos, están todos a la altura de sus nombres con lo que te garantizan la sonrisa aunque no sea el papel de sus vidas.
Gótica sigue encontrando en Chicago el lugar de sus espejos, espejismos y afectos y este niño que llevo adentro con todo lo demás que ha visto ha salido más que contento. Pero también el adulto que soy reconoce que es imposible mirar esta película sin adjetivar cuando una cinta cumple con todo lo que te ofrece y además te da más. Christopher Nolan nos ofrece un motivo y una excusa para recordar que el cine también es esa magia en la que puedes creer sin resistencias..
Aquí nadie tiene poderes sobrehumanos, son sólo humanos que llevan adentro su peor enemigo, como todos. Esta noche ningún reflector en las nubes salvará a Ciudad Gótica pero si a las taquillas. Y la fe en ciertas historias.
