lunes, marzo 17, 2014

TENDER AND SAD


Habla por mí este pedazo que queda de juan, o de lo que sea,
da igual
creo que esto es un credo. Creo que poco creo
creo que las pantallas de los televisores estallarán todas juntas
un día
y las astillas buscarán los ojos de aquellos que viven la vida en un sofá
y perdieron la oportunidad de mirar afuera, por las ventanas
creo
creo que estoy en los últimos ocho segundos de los tres minutos
de una buena canción
y la música se esfuma
y soy humo
de un cigarro que otro encendió
Los incendios hay que apagarlos. Y pagarlos
Kubrick tenía razón; un sueño nunca es sólo un sueño
creo
creo en la ternura del desconocido que dice conocerme
creo en la tristeza de quien sé que me conoce
y me trata, en mi ausencia, como a un desconocido
creo en la sonrisa abierta del pez fuera del agua
creo en la fuga de presos
y una luna que llevo dentro
las uñas sucias, los pensamientos no tan limpios, los pies descalzos
Todo lapicero barato puede escribir las más caras palabras
Debes escribir en las primeras páginas de todo libro
una pequeña oración, lentas líneas que serán rosario con los días
de un credo que nadie rezará.
creo
...te creo

(Escrito en 2005 o 6, tal vez)

REFLEJO


Soy naufragio soy abismo ya lo he visto El espejo me lo ha dicho.

viernes, marzo 14, 2014

PARQUE


Todos tenemos un parque 
en la infancia 
sin demasiadas preguntas
un lugar 
en la memoria 
que trae de vuelta una respuesta
que es sonrisa y certeza:
alguna vez fuimos felices.

lunes, julio 22, 2013

PIOVE



Lluvia en la ventana
Gota a gota
Como música que cae de las nubes.
Y me dice tu nombre.

miércoles, marzo 27, 2013

PARA LLEGAR A TU ORILLA


Frente al mar
dos perros juegan a correr por una pradera imaginaria
                                                         que cambia con cada ola
como un paisaje fugaz, irrepetible
Un hombre negro mira una cámara que lo mira
y se ve como una sombra sonriente que lleva una flor en su cabeza
La bahía es de los guardianes que custodian una tarde con olor a salitre
Algunos sueños han aprendido a nadar
                                   para llegar a tu orilla.

martes, marzo 26, 2013

HOY DESPERTÉ EN UNA CIUDAD DORMIDA

Hoy desperté en una ciudad dormida, dijo
Eso fue el día antes de la noche en que volvió al inmenso azul
Esa caricia de agua y calma que le besa los pies
Estar en el mar. Ver el infinito. Respirar, dijo.
Los pasos húmedos, las manos limpias,
la misma sonrisa en labios y ojos
Viajar es una forma de ser feliz, pensó.

En la orilla de un país distinto, tan cerca de un sueño distante
el cielo es el mismo, nos cubre igual.
La mitad del mundo queda en el fin del mundo, dijo.
eso fue en la ciudad dormida
que despertó con ella
Justo en el meridiano en que se cruzan recuerdos y olvidos.

Un libro para leer, un libro por escribir
lleva por equipaje
Ha vuelto a la playa esta mañana por esas caricias de sol
Y en la arena la esperan dos palabras que no borra la espuma del mar
dos palabras que dicen su nombre:
                                                        Te extraño.



viernes, febrero 22, 2013

SANGRE


La sangre, la sangre, la sangre. Todo lo que fue verde ya era rojo. La sangre, la sangre, la sangre. Todo lo que fue vida ahora era muerte. La sangre, la sangre, la sangre. Yo nunca había visto tanta sangre. Tanto rojo. Tanta muerte. Cuando llegamos al pueblo sólo vi ruinas y la catástrofe éramos nosotros. Los que llegan antes que nosotros jugaron fútbol con las cabezas de los decapitados mientras obligaban a la banda del pueblo, dos tambores y trompeta, a seguir tocando como si fuera festival. Y era desolación. Yo mismo sentí asco de mi.

Cuando yo le pregunto al abuelo por la guerra se le van los ojos y mira como si tuviera nubes que no lo dejan ver. En su cuarto hay medallas, olor a nafta y unos uniformes que la abuela todavía planchó hasta el último día como si se los fuera a volver a poner. Mi mamá me enseñó que el abuelo es un héroe. Que nosotros tenemos mucho que agradecerle. Que el Presidente le dio la mano cuando lo conoció y que en la casa hubo fiesta de varios días cuando regresó.

Éramos crueles, éramos despiadados, nos tenían miedo porque siendo los buenos éramos los más malos. Un buen equipo de limpieza siempre se ocupa del trabajo sucio. Llegamos al pueblo a buscar a los últimos bandidos. Nos dijeron que andaban allí escondidos. Todos, todos, todos eran bandidos: ¿la más anciana? la más bandida ¿el niño más joven? el próximo bandido. ¿Campesino? ¡qué va! Era bandido. Todos eran culpables y nosotros éramos la justicia. Yo me lavé las manos, lo juro, pero la sangre no me salía. Ahí me empezaron a decir loco.

Mi abuelo es un tipo extraño. Hay noches en las que llora como un niño. Hace un tiempo que no quiso volver a misa y eso que antes iba todos los días a confesarse yonosédequé. Más camandulero el viejo… ¿a qué hora iba a pecar si ya ni salía de la casa? El cura lo extraña, hasta va a la casa a darle vuelta, la gente del barrio lo quiere mucho,  mi mamá dice que hay que sentirse orgullosos por el abuelo. Porque él hizo grande este país. Odio cuando empiezan a hablarme así.

Yo me quería morir ahí mismo. Yo quería que el capitán también me matara. ¿Usté esques güevon? Me dijo el tolimense. ¿no ve que usté es el mejor tirador? A usté le van a dar medalla. Y sí, me dieron medalla y condecoración. Nosotros acabamos con todo un frente. Eso decían. Hubo días en que me sentía Dios, pero después de esa tarde, de ver los ojos  con que me miró el último niño que maté supe que ya no podía volver. Pero volvimos.

A mi abuelo, el día menos pensado y sin aviso, le dio una enfermedad que lo volvió otro: es el mismo cuerpo pero no es el mismo tipo.  Lo atacó el olvido. Alzheimer, eso fue lo que me dijo mi mamá: que él está ahí pero como que ya no está.

¿Volvimos a qué? Ya no me acuerdo. Puta cabeza esta. ¿Esta casa cuál es? ¿quién es este niño que me está mirando? Ahhh, el nieto –quibo mijo ¿Quién? ¿será que ya viene mi mamá? Cuando sea grande yo quiero ser soldado.

Desde que se enfermó el abuelo no volvió a llorar en las noches. Mi mamá dice que por fin duerme tranquilo.



martes, febrero 12, 2013

URGENTE, QUIBDÓ - MEDELLÍN 1966


El mundo era un lugar tan amplio
en aquel entonces
cuando lejos quedaba Lejos
y toda carta larga era corta.

El mundo era un lugar
en el que precisabas el eco
no el susurro
para que alguien te pudiera escuchar.

Inventamos palabras para acercarnos
Marconi dices tu, yo digo fax.
Inventamos palabras para pronunciar el amor
en tiempos de guerra.

Escribimos con humo y tinta
señales de nuestra existencia.
Aturdidos de cielo y silencio
buscamos en letras el rastro de un rostro.

No soy digno de que entres en mi casa
pero un beso tuyo bastará para salvarme.
Urgente, dice el sobre
que trae el mensajero de paso lento

Hay camas llenas de vacío,
papeles arrugados,
telegramas desvaneciéndose…
Alguna vez el amor fue amor.


domingo, diciembre 30, 2012

NATURALEZA MUERTA

“El espejo en las noches refleja al demonio
 yo lo vi:
tenía mi rostro”
-Sarah Beatriz Posada-

Ahí  está, como si no estuviera. Ahí está con su mirada llena de silencio recordándome la historia que nunca quise decir que alguna vez viví. No es pared ni ventana. Y es pared y también ventana. Tiene un raro poder, digo yo: ahí está todo el pasado, veo incluso el presente pero el futuro no lo ha reflejado.

Ahí vi a mi abuela. Nunca le dije abue, tampoco Antonia, sólo mamita. Era mi mamita. Ella estaba con su espalda arqueada sobre la máquina de coser con su pie en el pedal, las manos en la tela y en los ojos la dificultad de cruzar una hebra de hilo por la aguja. Entonces me llamaba y yo le ayudaba en algo. Y esos ungüentos y pomadas que siempre la rodeaban eran el olor de la felicidad. Mirando justo hacia ese lugar la vi partir cuando dejó su cuerpo acá. La imagen de mi tristeza vista desde ahí fue la primera versión que conocí de la escultura ¿cómo se llama? La Piedad.

Ahí vi también a Daniel amenazar con romperlo todo con su balón de en-la-casa-no-se-juega. Mi hermana se pintaba la cara por primera vez mirándose ahí y salió con aire de princesa y no de payaso como yo creí. Y mirándome en él supe que no es verdad cuando las curitas anuncian que son “color piel”. Yo pensaba que, en las noches, en él se escondían los fantasmas. Si lo miraba fijamente al caer la tarde siempre estaba más oscuro ahí.

No es un objeto tan frío. Guarda el calor de lo vivido. El vapor que se escapa de una olla o de la ducha. Guarda por momentos el aliento cercano si juegan a escribir palabras para el olvido. Frente a él cambiaron los muebles de la casa cuando la casa quiso parecerse a algo que salió en televisión o a las fotos de las revistas que mi mamá traía después de ir a la peluquería. Frente a él pude ser un superhéroe y una toalla se convertía en capa, una regla en espada y el enemigo me miraba con los ojos míos lleno de un odio del que nunca fui capaz.

Al espejo de la casa siempre lo llené de fantasía pero él se encargó de devolvernos siempre a la realidad. No es cierto que en los espejos nos veamos como somos. En el espejo el pasillo se hace amplio y la luz se multiplica y, ya lo dije, la oscuridad también. Va del piso al techo y no puedes dejar de mirarte en él. Te mira incluso cuando no lo ves. Yo sé que los espejos también mienten. El espejo de mi casa guarda el vivo retrato de los muertos que se han mirado en él.


miércoles, diciembre 19, 2012

EL TIMBRE, RICKY MARTIN Y LA FILA DE JUBILADOS

En la fila de jubilados, en el banco, a un anciano le suena el celular con timbre de Ricky Martin. Se lo dio su nieto, de quien no volvió saber nada desde que estaba de moda esa canción. No la cambia, no es porque no sepa cómo (que tampoco sabe pero podría pedir ayuda) sino porque espera que un día detrás de la música de Ricky Martin pueda escuchar en la llamada la voz del nieto.

miércoles, diciembre 12, 2012

LA CAMISETA DE MILLOS

Era pequeño, muy pequeño, cuando los tres hermanos le pedimos al niño dios camisetas de Nacional. Resultado: dos - cero: a mí, el menor, me trajo una del Unión Magdalena. Mamá dijo que era lo mismo, que también era de rayitas. Y no. No es lo mismo. Un vecino compasivo y con segunda intención me dio la suya del campeón Millonarios. Entonces fui hincha azul seis meses mientras heredé la verde, cuando le quedó chiquita a uno de los mayores. En honor a ese momento de la infancia, mezcla de trauma y agradecimiento, me sabrán disculpar los vecinos si el niño que llevo adentro me pide un helado para salir a celebrar en caso de que ganen la final los del equipo de la capital.
La camiseta del Unión, modelo 1979

viernes, diciembre 07, 2012

ACCIÓN DE GRACIAS PARA TERESITA


Teresita Gómez. Teresita. Tere. Tu nombre es la mejor manera de decir Maestra. 
                                                                                    La mejor manera de decir Orgullo
                                                                                                       (y el orgullo es nuestro). 
Tenías que ser música porque eres inspiración. 
Tenías que ser mujer,
tenías que ser negra,
tenías que vivir esta época exacta para darnos una lección.
Tenía que ser de tus manos, en tu piano, que aprendiéramos esta sinfonía de admiración.

Teresita, muchas palabras hablan de ti: talento, constancia, alegría, sonrisa, generosidad...
                                                                      hoy la palabra con la que hablamos de ti es Gracias

Teresita, has sido humilde con los más humildes y grande con los más grandes. Gracias.
Teresita,
has sido tan colombiana como nuestra bandera que abrazarte es sentir esto que llaman Patria.          
Gracias.
Teresita en el Alma Mater has sido alma y madre. Gracias.
Teresita has acompañado generaciones a crecer
y has crecido con cada alumno que dejó su alma en tu piano. Gracias.
Por esos pasillos, por esos salones camina tu recuerdo y el recuerdo de tantos contigo. Gracias.
                                                                                  En el aire que respiramos  está tu música. Gracias.

Nunca te diremos adiós, lo sabes. Con Tere sólo es posible un hastasiempre
Nuestros días tienen tu nombre y por eso, una y otra vez, te decimos Gracias.
Teresita Gómez. Teresita. Tere.  
                                          Gracias Maestra. 

-juan mosquera-





TERESITA GÓMEZ SE HA JUBILADO
“Yo soy un toro que merece ser indultao”
Teresita Gómez, pianista clásica, acaba de jubilarse de su plaza como docente en la Universidad de Antioquia. Nuestra célebre pianista se hizo a pulso con el viento en contra y su talento a favor. Largo ha sido su viaje que la lleva al largo aplauso de pie que ha recibido en tantos escenarios alrededor del mundo y que empezó en el silencio de los salones desocupados del Instituto de Bellas Artes con su historia tantas veces contada de hija adoptiva de los celadores del lugar. Pero hay muchas historias que no se han contado y que nos esperan en las páginas de la autobiografía que ahora empieza a escribir. Para eso le dará tiempo su juilación. La profesora que siempre será Maestra. Decía Teresita en una entrevista a Cristóbal Peláez: "Yo soy un toro que merece ser indultao" y tiene razón al final de esta corrida los tendidos se levantan y el aplauso dice Gracias porque su vida y su música son testimonio de inspiración y coraje.



VIDEO: La pianista Teresita Gómez en compañía de la bandoneonista Carla Algeri interpreta su tango preferido en la intimidad de su casa. Espiando puertas adentro con la cámara de un teléfono móvil.

viernes, noviembre 16, 2012

PUNTOS SUSPENSIVOS

…Escribir. Por necedad o necesidad. Escribir con la urgencia más urgente que te acerca y te aleja de la gente. Escribir como único verbo que invita a la acción, como primera y última devoción. Escribir porque entre el latido y los dedos reconoces la obligación de la misma manera que el silencio también está en la voz. Escribir con sed y bajo el sol, también a la sombra del árbol mayor. Escribir con la certeza de ser parte de tu propia conspiración. Escribir como última religión. Escribir con odio. Escribir por amor. Escribir con la prisa a favor y también con la pausa por timón. Escribir para tejer telarañas que rompe el viento después. Escribir para recordar que somos olvido y tal vez. Escribir para encontrar la mirada perdida. Escribir porque es una cita. Escribir porque es el encuentro con uno mismo y también con el abismo. Escribir una lágrima para leer una sonrisa. Escribir a primera vista. Escribir desde la oscuridad del ciego para encontrar luz en mis manos…


miércoles, octubre 03, 2012

(ADENTRO)

Hay un hombre escribiendo un cuento
Y adentro del cuento hay un hombre escribiendo un cuento
Y en el cuento que hay adentro del cuento que escribe un hombre
             que está adentro de un cuento que escribe un hombre hay una ventana
y afuera de la ventana veo a unos niños jugando antes de que llegue el miedo
Lo peor que un chico puede aprender es a tener miedo: aunque a veces lo salva,
                                                                                                          casi siempre lo condena.
Porque el miedo es una suma de pasos detenidos que no te llevan a ningún lugar.
Los niños jugaban, un carro azul pasaba en frente, alguien sacaba a pasear a su perro que ladraba nervioso al viento después de un relámpago
que cambió todo.
Incluso al cuento
porque el cuento ya no fue cuento sino poema
Y empezaba con un verso que decía: “hay un hombre escribiendo un cuento”.


sábado, agosto 25, 2012

Recordando el olvido

HÉCTOR ABAD GÓMEZ (25 AÑOS DESPUÉS DE SU ASESINATO)
Hoy se conmemoran 25 años del asesinato del médico Héctor Abad Gómez. Hay gente como él que cambió para bien la vida de muchos y serían tantos más si hubiera muerto como debía morir: de viejo. A Abad Gómez lo he conocido en voces de muchos que lo conocieron, en su Manual de Tolerancia y como tantos en el libro en que su hijo rindió homenaje y exorcismo a la tragedia familiar. En este blog en noviembre de 2006 escribí este texto en medio de la emoción y el dolor de leerlo. Est pasó en Medellín en día de la presentación del libro.
En memoria del olvido recupero aquí mis recuerdos:

miércoles, noviembre 22, 2006

El Olvido Que Seremos empieza a dejar recuerdos. La presentación del libro de dos veces Héctor Abad. Y contar que el corazón sabe recordar.
AYER
Ayer fue el bautizo de El Olvido que Seremos, el libro que nos saca de Amnesialand; ese lugar donde todos prefieren el olvido porque disipa lo malvivido. Ayer, después de haber cerrado las páginas de un libro que tengo abierto en el pecho me encontré con las líneas vivas de historias de muertos que, como dijo Abad recordando a Fernando González, no son ausencias sino presencias porque han estado vivos con vigor en labios de esa familia que escribe la palabra Dignidad con cada letra de decir Memoria.
Cuando Literatura y Realidad se encuentran el mundo gira de maneras extrañas y te cambia hasta las entrañas: lo que para alguien afuera de esta geografía y de los periódicos con los que crecí será una novela sobre las posibilidades e imposibilidades de ser humano, resulta ser la biografía de tantos que no se llaman Héctor Abad pero que podrían voltear a mirar escuchando este nombre porque esta también es su historia.
Ayer en la Torre de la Memoria, en la sala Manuel Mejía Vallejo todos estaban presentes (incluso los ausentes) celebrando la vida de poder contarnos esta historia que jamás debió ser escrita, porque jamás debió vivirse. Y volví a ver los rostros de tantos a los que leí allí entre frases que el valor, el cariño, el dolor y la tinta convirtieron en personajes de libro. Y me encontré con Héctor Abad Gómez y Marta Abad Faciolince entre hermosas canciones tristes de Coral y bellas melodías alegres del cuarteto que debió ser quinteto de Claudia Gómez, Pilar Posada y las demás que tenían cruzada una amiga en la garganta.
Ayer escuché el llamado a los Recuerdos de Mañana: cuando los pájaros sean algo que todos los cielos extrañen (Y el día esté lejano, advierte Barba Jacob) y tengo presente que el futuro es algo que ya empezó mientras en la presentación de aquel libro no respirábamos aire sino amor. El amor después del amor.
Ayer Héctor Abad Gómez lucía su última camisa blanca. Ayer Héctor Abad Faciolince vestía de negro pero no eran de luto su abrazo y su mirada. Y recordé que lloré en la librería apenas en la línea de empezar. Y esas lágrimas primeras que desde el epígrafe estuvieron conmigo dieron paso a sonrisas también en ciertos pasajes después de dejar cierta rabia atrás y al final me quedé con la sonrisa de saber que personajes entrañables como las que trae El Olvido... son personas nacidas del corazón y no de la imaginación. Como tantos sueños nacidos en Medellín, que es ciudad y también cicatríz.
Ayer estuve allí entre los tantos que ahora son, además, páginas de libro y los apretaba con cariño la misma mano que los escribió. Ayer recordé lo que el viento del olvido nunca se llevó: All We Need Is Love. 
*

miércoles, noviembre 01, 2006

El Olvido Que Seremos

Por estos días leo, qué digo leer, para ser sincero lloro de tristeza y de ternura mientras paso la mirada y los pensamientos sobre las líneas del libro El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince y que no es más que el retrato de un hombre amado por otro otro hombre; el amor del hijo por el padre. Una historia con final infeliz que empieza con recordarnos lo que ya sabíamos: a Héctor Abad Gómez lo matan y no fue el mayordomo. Esta novela que no es novela me lleva por esta ciudad que también es parroquia y a todo lo llama con nombre y apellido, polaroid de locura ordinaria es esta biografía del hijo contando al padre. En la solapa me hablan de Kafka visitado al revés en su Carta al Padre... yo recuerdo Big Fish, Invasiones Bárbaras, Adiós a Lenin, Historias Mínimas, Crash. El tono menor de las grandes historias es así.
El asunto, este libro, empieza con este epígrafe de Yehuda Amijai:
Y por amor a la memoria
llevo sobre mi cara la cara de mi padre
traigo aquí un poema publicado, años ya, en la revista Número...

MEMENTO
Por Héctor Abad Faciolince 

Mi padre era doctor y olía a limpio.
Me gustaba el recuerdo de su olor sobre la almohada cuando se iba de viaje,
y miraba hechizado cuando estaba en la casa su brocha de afeitar.
Con sus cuchillas, por tocarlas, por medirles el filo que raspaba sus mejillas, me corté muchas veceslas yemas de los dedos.
¡Esa sangre tan roja entre mis manos!
Por la mañana amabalas huellas de sus pies en las baldosas
y los rollitos de los calcetines dejados en el suelo,
y sus muchas corbatas en el clóset
tras el frasco de agua de colonia Roger Gallet, que alguna vez regué.
Nunca consideré si era feo o buenmozo
por mucho que los otros mencionaran su nariz de rabino y su cabeza calva.
No lo consideré, pero cuando mis ojos veían su semblante para mí era la calma.
Yo tocaba tambor en su barriga
y desde sus rodillas en las lentas mañanas del domingo rodaba piernas abajo por las espinillas.
Mi hermana un día lo hizo desmayar con un abrazo,
y él siempre a todos nos dejó aturdidos con la ventosa enorme de sus besos
y con el viento de sus carcajadas.
Mi padre recitaba poemas de memoria y me leía en voz alta el Martín Fierrobajo un árbol umbroso de Rionegro.
Todos los sábados se ponía un sombrero y en su rosal se hacía jardinero.
«Nací en el siglo XIII y campesino, no tengo otro abolengo».
Como era liberal, se decía cristiano y comunista porque amaba a los pobres,
porque sufría con el sufrimiento.
Mi padre vacunaba por las selvas, daba horas y horas y más horas de clase en la universidad y también en las cárceles, participaba en marchas de protesta
empuñando con furia sus pañuelos blancos
y publicaba artículos en los periódicos diciendo el nombre de los torturadores,
«capitán tal, sargento hijo de tal»,
denunciando secuestros, asesinatos y desapariciones.
Yo lo quería tanto que, de niño, había decidido morir si él se moría.
No lo cumplí de grande, hace unos años, cuando no se murió sino que lo mataron.
Aunque era manso, tal vez porque era manso lo mataron.
También era valiente y no envalentonado, era manso y valiente
porque estaba en peligro y no sentía miedo
y su única arma eran las teclas de una Olivetti azulo el azul de la tinta de un bolígrafo.
Eso ha tenido un nombre: resistencia.
Nunca entendimos que lo hubieran matado
ni que el traje con sangreque me entregaron en el anfiteatro
pudiera ser su traje con su sangre.
¡Nunca sangre tan roja entre mis dedos!
Había en los bolsillos un poema de Borges, «Epitafio»,
una lista de muerte con su nombre,
y una bala incrustada en el forro del cuello.
La bala fue una de las seis que lo mataron y no la conservamos;
los nombres de la lista fueron siendo borrados, en los meses siguientes, por los asesinos.
El poema decía:«Ya somos el olvido que seremos».
Y es verdad. A veces lo olvidamos.
Yo voy a recordarlo el día en que me muera.
(Caracas, viernes 26 de febrero de 1999)

viernes, agosto 10, 2012

Mariana Pajón

EN SUS BRAZOS EL ABRAZO DE UN PAÍS ENTERO


Oro y lágrimas. Oro y lágrimas. Oro y Lágrimas. Gracias Mariana Pajón. Pero no digo sólo su nombre. Digo Jackeline Rentería, Oscar Muñoz, Caterine Ibargüen, Oscar Figueroa, Yuri Alvear, Rigoberto Uran, Carlos Mario Oquendo y, claro, a la divina Marianita la vuelvo a nombrar. Gracias es un palabra muy breve para decir tanto. Ocho podios con bandera tricolor

y ese himno escuchado con el fervor del que entiende -ésa sonrisa campeona- el sentido exacto de cantar "el bien germina ya" reflejado en la medalla que brilla en el pecho de cada deportista que nos regaló orgullo y emoción.
Qué alegría haber vivido en la misma época de las medallas colombianas en Londres2012. Y vivir para contarlo.

jueves, agosto 09, 2012

i see dead people

JAIRO VARELA



Digamos que veo una foto de Jairo Varela en sus días de escuela en Quibdó. 
Digamos que la Sagrada Trinidad de la Salsa en Colombia está compuesta -compositores son- por Joe Arroyo, Jairo Varela y Fruko. 
Digamos que ser negro es un asunto que no sólo está en la piel. Digamos que una canción de cualquiera de los tres te hace negro de la cabeza a los pies. 
Digamos que ahora no voy a decir "tengo todos sus discos" como dicen tantos con los artistas recién muertos. La verdad no tengo ninguno, pero "Cielo de Tambores" está en un lugar exacto de mi infancia. Digamos que todavía lo escucho en mi memoria. Muchas canciones negras, niches, caminan conmigo.
Digamos que no hay diciembre sin Varela. Digamos que en mi casa tampoco es posible una carta al padre sin esa banda sonora que cuando dice Valle también dice Chocó.
Digamos que un niche en cualquier lugar del mundo a esta hora está cantando: "ahí vamos llegando, me voy acercando / no puedo evitar que los ojos se me agüen / tierra mía, pueblito donde nací".




sábado, agosto 04, 2012

CIEN METROS LLANOS



(a Don Luis)



La pista  de cien metros no terminaba jamás
                                    (iba hasta el horizonte y un poco más allá)
Lo veíamos recorrerla en pocos segundos, que era lo mismo que decir eternidad.
Era un tipo veloz.
Algunos le decían recordman, nosotros podíamos decirle papá.

Más alto, más fuerte, más lejos.
Cuando eres pequeño los héroes están en casa.

Amamos el olor de los uniformes deportivos
y correr a cielo abierto intentando ser él.

Luego crecimos. Buscamos medallas. Las encontramos.
Cambiamos de deportes. Y cambiamos de héroes también.

Cada cuatro años
aunque ya no está
me encuentro con él.

Cuando detuvo su carrera 
se sentó frente al televisor
                                         ante algún canal de apellido sports
Juntos veíamos a los demás triunfar y perder  
con esa mezcla de esfuerzo y dignidad, 
poesía 
que es una forma de respirar.

Cuando llegan las olimpiada bajo el volumen y en el silencio lo escucho hablar
con la pasión del que sabe lo que dice porque sus palabras conocieron ese sudor.

Él era tan veloz 
que corrió a irse 
antes que todos los demás.

La breve brisa de la muerte
desafía todos los cronómetros.

Todos somos, también, nuestras ausencias.


@lluevelove

miércoles, agosto 01, 2012

Olympia

UNA BANDERA EN EL PECHO



Es hermosa la generosidad de un deportista, es tan bella como su orgullo. El orgullo que siente y el orgullo que nos da. Una (otra) medalla olímpica que nos llena de emoción. Lleva en su espalda las ocho letras de escribir Colombia. Y en su pecho una bandera en la que le cabe un país entero. Todos los días nos enseñan, tanto, nuestros deportistas. Arigato Yuri Alvear, digo yo.