martes, febrero 15, 2011

TERESITA GAVIRIA. MADRE ESPERANZA



Teresita Gaviria se llama ella, llevo años conociéndola, podría ser mi abuela, varias veces la he acompañado a levantar la pancarta con el rostro de su hijo desaparecido. Ella nunca ha dejado de ir los miércoles al atrio del templo de La Candelaria a reclamar voz en cuello por el regreso por los secuestrados del país… con el dolor de madre que no puede serlo porque no hay hijo para ejercerlo. El sábado pasado la vi abrazar a un hombre que simboliza el bando paramilitar de los que le quitaron el pedazo de vida que ella más quería. Su Premio Nacional de Paz es hermoso pero más bella habría sido una vida con su hijo y sin ése reconocimiento.


Y habló en voz alta de reconciliación y perdón. Decía que la única reparación que espera, como víctima de esta guerra, es escuchar la verdad sobre el destino de su hijo. Ningún cheque sanará sus heridas, sólo la verdad puede hacerla libre como hace años no lo es aunque no sea su cuerpo el desaparecido. Pero es que le han raptado el espíritu. La están obligando a perder la esperanza. Me dijo que hace diez días supo del cuerpo de su muchacho flotando por el río Magdalena con aves de carroña agujereándole el pecho con sus alas abiertas como malos vientos. 


Teresita sólo quiere que los verdugos que hoy están sentados en un proceso de confesar le admitan de una vez por todas que a su hijo no lo verá más ni lo podrá enterrar. Sólo eso le dará paz.

Hoy la amenazan, otra vez, sufragios llegan a su puerta. Eso no debería suceder. Ella ha perdido ya a su hijo. Que no pierda lo que le queda de sonrisa.