domingo, julio 31, 2016

DOMINGO



El domingo entra
por la ventana
con su luz de domingo,
pausada velocidad de domingo,
y sonidos de domingo
que son los mismos de una ciudad dormida
a cualquier hora de la noche.

El domingo entra
bajo la puerta
con sus columnas de opinión
y análisis del partido de fútbol
que aún no juegan
y desayunos tardíos
y misas ajenas
y el llanto de un niño a lo lejos
que llevan a besar mejillas de extraños
por obligación.

El domingo entra
por el balcón
olvidando su reloj.
A las seis de la tarde
vas a querer refugiarte
en una canción
o en un calendario

de un año que ya pasó.


martes, junio 21, 2016

NAUFRAGIO





Delante de ti
   está el iceberg.
Cierras los ojos.
Piensas que no verlo será suficiente
  para que desaparezca.

Que tus pasos no te engañen:
caminas sobre la cubierta del Titanic
                                                   de tu vida.

Toda esa música de baile que escuchas hoy
después será tu marcha fúnebre
                                                      sin cambiar
                                                            el compás.

Te acarician mientras te apuñalan.
Así son las nuevas tragedias.
                           Han aprendido
los beneficios de la sutileza.

El mar de tus posibilidades
es un océano helado,
                        lo sabes,
ya has ahogado tus esperanzas allí.
aunque parte de ti insiste en respirar.

Vete a dormir
tal vez un sueño te distraiga
                              y sientas paz
Mañana no será martes.
Mañana será naufragio
                             una vez más.





@lluevelove 

viernes, junio 17, 2016

BREVIARIO



Mano.
Piedra.
Ruido.
Herida.
Sangre.
Lágrima.
Silencio.

Mano.
Caricia.
Gesto.
Calma.
Sonrisa.
Palabra.

Camino.
Carretera.
Árboles.
Paisaje.
Cielo.
Viento.
Nube.
Aroma.
Humo.
Fuego.
Estampida.

Arena.



viernes, junio 10, 2016

NO QUEDA MÁS QUE CERRAR LA PUERTA



Afuera está el mundo
el universo, adentro.
La paz ajena, las guerras propias.
Todo está poblado de ausencias.

Hay lugares en que decir mezquino
                   es hablar de un gentilicio.
Las miradas bombardean, disparan las palabras, los comentarios detonan.

Mira al cartero sin oficio
no ladran a su paso los perros.
Se ha sentado a leer mails en su teléfono.

¿Quién dirá tu nombre en mitad de la mañana
              como quien invoca
     un conjuro contra la tristeza?

No queda más que cerrar la puerta.
Los predicadores de la guerra insisten
más que los testigos de Jehová. Y llegan más temprano.

No queda más que cerrar la puerta.
En la calle hablan de ti
                pero tu no les importas
sólo quieren sentir el sabor de sangre
                                               en el paladar.

No queda más que cerrar la puerta.
Pronto será hora de olvidar las llaves.



@lluevelove 




jueves, junio 02, 2016

4:24 A.M.


La bruma ha llegado
con sus pasos de niebla.
En el país de todos los silencios
hablan la miradas
Es el idioma de los callados. 

Hay vírgenes en el camino.
Y rezos.
Y ausencias.
Y cruces
de accidentes
que sólo recuerdan
quienes murieron
allí.
Hay madrugadas
en que Colombia despierta
justo para seguir dormida
en el ayer.

miércoles, mayo 18, 2016

el reloj dice uno dos tres uno
el cielo dice lluvia
el pecho dice latidos
los ojos pronuncian lágrimas
En la piel todo es silencio.


viernes, abril 29, 2016

LA SOLEDAD ES HABLAR CON SIRI



Otro día más en que a tu teléfono solo llama la ausencia.
O por error timbra el olvido.
Otro día más en que tus correos son una lista de promociones
de almacenes que no visitarás
y que hacen fila en tu bandeja de entrada
como promesas falsas
al acecho.

Otro día más en que el silencio aturde
aunque intentes esconderlo
detrás de una canción o las voces de radio
o los comerciales del televisor
que le hablan a tu mirada vacía
perdida en el vacío.

La sirena de ambulancia
que recorre la calle
grita tu nombre
conoce tu nombre
mientras te desangras en casa
con la piel intacta.
Ellos tampoco llamarán a tu puerta.

Gira el planeta
contigo adentro
y sin ti
giraría igual
te grita en la cara
la tarde más callada.

Hoy
no has escuchado
siquiera tu propia voz.

Entonces
pronuncias tu nombre
una, dos, tres
veces
en voz alta
para no olvidar
cómo te llamas.