lunes, marzo 19, 2012

MEDIANERAS, DE GUSTAVO TARETTO

(este placer llamado Cine)
 Que a tus ojos los espere esta película "Medianeras" es un deleite. Bien escrita y plena de imágenes que se quedan a respirar con vos. Buenos Aires es buen personaje en este film y las actuaciones -digo sin saber- son justas y contenidas. Al que no la ha visto le diría que la busque y al que ya la vió que la repita (seguro me entenderá). Una historia mínima, simple, hermosa llena de poesía. El amor en los tiempos del ciberdespacio nos deja tan cerca y tan lejos.
Aquí una de las mejores aperturas (openings, les dicen) con la que me he encontrado en mucho rato. Lo dejo aquí como avance, como botón de muestra:
MEDIANERAS (primeros minutos) click aquí. 
 

miércoles, marzo 14, 2012

LOS ESCOGIDOS

(comentario fundado en la alegría de leer un buen libro)


 

En un arca imaginaria que ha de salvarse de malinterpretadas profecías mayas quiero yo que dos cronistas nuestros sobrevivan porque son los únicos capaces de escribir un libro justo cuyo título sea "Colombia". Patricia Nieto y Alberto Salcedo Ramos son los autores -de no ficción, que llaman- que cuentan el corazón de nosotros mismos más cerca que nadie más. Sus crónicas son espejo intacto de nuestros rotos días. Es justo llamarlos maestros porque ellos enseñan y, más que alumnos, los suyos son discípulos.

Hoy Patricia publica un libro que, de verdad, es obligación tener. Mientras lo leo sufro y disfruto en su prosa exacta de voz delicada capaz de contener horrores que dan paso a la ternura luego de un punto seguido. Palabras plenas de humanidad bordan sus textos porque ella usa las letras como hilos. "Los escogidos" es el título que los invito a buscar así como ella buscó río abajo y río arriba la raíz de tierra de esta historia líquida de sangre y agua. Hay que sumergirse en estas páginas de Patricia: son una lección contra el olvido.

lunes, febrero 06, 2012

THE HELP

(Un comentario liviano)

Hay películas así: en las que lloras, aplaudes, casi gritas, casi callas y sonríes con los ojos húmedos aún. No necesariamente sucede en este orden, pero sucede, con The Help. Y también (me) pasa que no se puede ser indiferente a ciertas historias teñidas por el color de la piel. Esta película (aquí titulada "Historias cruzadas" o "Criadas y señoras") es el relato de las "esclavas domésticas" en años en que ya se ha abolido la esclavitud pero no se ha disuelto la política de segregación racial al sur de Estados Unidos.

Allí, cuando nombres como Martin Luther King Jr. y Malcom X tienen plena vigencia y aún respiran, en medio de juegos de bridge y compromisos de sociedad de la clase alta -blanca- del sur de Estados Unidos las negras la ven oscura. Justo en un clima así, con el Ku Klux Klan como telón de fondo y las balas que asesinan a Kennedy es que te encuentras con una esta pequeña master piece que narra en tono menor, íntimo, una realidad que -aún vestida con el traje de la ficción- es tan universal como la declaración universal de los derechos del hombre.

Mujeres sumisas, ocupadas en su oficio diario de doblar la espalda y limpiar el hogar de una sociedad que las considera sucias, un día levantan la mirada con la fuerza que da la dignidad. Cuentan su historia: ellas crían, alimentan y velan por niños que sus madres prefieren ignorar como quien cierra los ojos para suponer que un bebé no existe. Una periodista encuentra la oportunidad de escribir una historia jamás contada: la suya. Todo esto es una suma de confesiones.

Emma Stone, Viola Davis, Octavia Spencer (y las demás en esta brillante historia coral) brindan actuaciones preciosas y precisas, emocionantes y contenidas. Tu lo sabes: la realidad no puede resumirse en una fotografía en blanco y negro, menos aún si hablamos de las cicatrices del racismo.

En The Help el asunto es este: alguien, a oscuras, se mira al espejo. Decide enfrentar la realidad: prende la luz.


jueves, febrero 02, 2012

Estos días (vistos) en minúsculas

1. Los días del secuestrado han de ser eternos. Pero los días después de que le anuncian una liberación que no llega son inhumanos.


2. No cabe en la misma frase escribir guerrilla y luego FARC. Puedo decir asesinos, narcos, extorsionistas... Pero guerrilla no son. 
Tumaco: 69 heridos, 16 graves, 7 muertos, 2 cuadras destrozadas, 1 moto bomba. Ataque de FARC+Bacrim ¿Y todavía les dicen "guerrilla"?


3. El asunto no es que haya que ser gay para ser árbitro, según Álvaro González. Lo peor es que diga que es enfermedad contagiosa y eso no escandalice.


4. Hoy, cuando han vuelto a hablar del holocausto del Palacio de Justicia, recuerdo que vivimos en amnesialand.


5. ¿Juzgar a Belisario Betancur? Pero si a él ya lo juzgó la poesía...


6. Piedad Córdoba propone que la empresa privada financie la liberación de secuestrados. Eso suena igualito a pagar un rescate.


7. Cuando la versión del criminal es aceptada sin contraste como verdad oficial recuerdo que al que sabe matar no le duele mentir.


8. Los extraterrestres existen: fueron vistos dos en Australia. Estaban jugando tenis. Djokovik y Nadal les llaman. 


9. Cartel mexicano envió varias libras de cocaína a la sede de la ONU vía DHL. Y llegaron sin novedad. Así es la guerra contra las drogas allá.


10. ...El chico, pequeño, se lleva al oído un caracol. Dice que le recuerda los sonidos que escuchaba antes de nacer.

lunes, enero 23, 2012

CRASH LIKE A BOMB

todas las calles de aquella ciudad están en llamas,
el fuego quema en los ojos de los chicos
y todas las lágrimas de las madres
no son suficientes para apagarlo.
crash like a bomb
hoy estalla un coche,
mañana una bicicleta,
una patineta cargada de dinamita...
el otro día en el supermercado encontraron un carritobomba
lleno de verduras,
carne roja
y negras intenciones.
crash like a bomb
Asombran las sombras de los desaparecidos en la ciudad;
todas sus siluetas juntas dibujan la línea de este horizonte.
crash like a bomb
En la ciudad ensordece el silencio más oscuro
mientras queda todo claro
alguien llama a alguien
para saber si alguien se ha perdido en el estallido,
y todos los teléfonos aúllan al unísono
como sirenas de ambulancia
llegando tarde el día del juicio final.
crash like a bomb, like a rolling stone
a veces te sientes
como el último pensamiento
de un dinosaurio
a punto de extinguirse.



martes, enero 17, 2012


MÚSICA PARA EL CAMINO: FEDE GOES





(IN)VISIBLE
Músicos, allí, afuera, hay muchos. Incluso los hay que sin serlo viven de la música. Artistas, allí, afuera, no son tantos. Y son ellos los que viven por la música, para la música. En esa segunda lista -que es más breve que la primera- siempre ubico a Goes, Federico Goes, quien demuestra ser Artista (sí, con mayúscula) hasta en su manera de respirar. Lo suyo es una posición ante la vida, nunca una pose. Talento ha de ser uno de los apellidos de Goes porque talento es que lo tiene. Compositor, intérprete y productor. Sígale la pista, hágase ese favor.

miércoles, diciembre 14, 2011

LA ALEGRÍA DE (RE)LEER


No sabría cómo hacer una crítica a un poemario. Ha de ser porque creo que sólo se puede decir que la poesía es mala o buena. Y nada más. Siendo así diré que "Testamento involuntario" de Héctor Abad es un libro de buena (muy buena) poesía. Abandono yo la crítica y paso al simple comentario.

Lo he leído con la alegría que da el deseo de releer, aún cuando mis ojos pasaban sobre esas líneas por primera vez. Lo he leído escuchando la música de las palabras y sintiendo el silencio que viene después. Conviene leerlo en voz alta. Usted sabrá si a solas o al oído de alguien.

Lleva la poesía, la buena poesía, un compromiso con la verdad incluso a la hora de mentir. Aquí no hay ficción porque cada página es sinceridad. Ha de sentirse mucho frío al escribir poesía porque difícilmente se puede estar más desnudo.

Poemas ensimismados, casi poemas de amor, poemas de viaje, de la tierra, desesperados, poemas políticos, poemas familiares... esas son las aguas por las que navega esta barca que llega a buen puerto al encontrar los ojos dispuestos del lector.

Un hombre reunido no es lo mismo que un hombre resumido. Aquí está reunido en 46 poemas el hombre que vence el pudor y admite -ya en público- que antes de escribir novelas, ensayos, cuentos, crónicas o columnas de opinión sus letras buscaron convertirse en poema.  Y lo ha logrado. Un buen poema se parece a una escultura perfecta: puedes decir que respira.

Héctor Abad nos ofrece voluntariamente su "Testamento involuntario". La herencia es esta: su libro respira.






MEMENTO

Por Héctor Abad 

Mi padre era doctor y olía a limpio.
Me gustaba el recuerdo de su olor
sobre la almohada
cuando se iba de viaje,
y miraba hechizado
cuando estaba en la casa
su brocha de afeitar.
Con sus cuchillas, por tocarlas,
por medirles el filo que raspaba sus mejillas,
me corté muchas veces
las yemas de los dedos.
¡Esa sangre tan roja entre mis manos!
Por la mañana amaba
las huellas de sus pies en las baldosas
y los rollitos de los calcetines
dejados en el suelo,
y sus muchas corbatas en el clóset
tras el frasco de agua de colonia
Roger Gallet, que alguna vez regué.
Nunca consideré si era feo o buenmozo
por mucho que los otros mencionaran
su nariz de rabino y su cabeza calva.
No lo consideré,
pero cuando mis ojos veían su semblante
para mí era la calma.
Yo tocaba tambor en su barriga
y desde sus rodillas
en las lentas mañanas del domingo
rodaba
piernas abajo por las espinillas.
Mi hermana un día
lo hizo desmayar con un abrazo,
y él siempre a todos nos dejó aturdidos
con la ventosa enorme de sus besos
y con el viento de sus carcajadas.
Mi padre recitaba poemas de memoria
y me leía en voz alta el Martín Fierro
bajo un árbol umbroso de Rionegro.
Todos los sábados se ponía un sombrero
y en su rosal se hacía jardinero.
«Nací en el siglo XIII y campesino,
no tengo otro abolengo».
Como era liberal,
se decía cristiano y comunista
porque amaba a los pobres,
porque sufría con el sufrimiento.
Mi padre vacunaba por las selvas,
daba horas y horas y más horas de clase
en la universidad y también en las cárceles,
participaba en marchas de protesta
empuñando con furia sus pañuelos blancos
y publicaba artículos en los periódicos
diciendo el nombre de los torturadores,
«capitán tal, sargento hijo de tal»,
denunciando secuestros,
asesinatos y desapariciones.
Yo lo quería tanto que, de niño,
había decidido morir si él se moría.
No lo cumplí de grande, hace unos años,
cuando no se murió sino que lo mataron.
Aunque era manso,
tal vez porque era manso lo mataron.
También era valiente y no envalentonado,
era manso y valiente
porque estaba en peligro y no sentía miedo
y su única arma eran las teclas
de una Olivetti azul
o el azul de la tinta de un bolígrafo.
Eso ha tenido un nombre: resistencia.
Nunca entendimos que lo hubieran matado
ni que el traje con sangre
que me entregaron en el anfiteatro
pudiera ser su traje con su sangre.
¡Nunca sangre tan roja entre mis dedos!
Había en los bolsillos un poema
de Borges, «Epitafio»,
una lista de muerte con su nombre,
y una bala incrustada
en el forro del cuello.
La bala fue una de las seis que lo mataron
y no la conservamos;
los nombres de la lista
fueron siendo borrados,
en los meses siguientes,
por los asesinos.
El poema decía:
«Ya somos el olvido que seremos».
Y es verdad. A veces lo olvidamos.
Yo voy a recordarlo el día en que me muera.



(Caracas, viernes 26 de febrero de 1999)